miércoles, 4 de abril de 2018

Introducción


Viendo esa foto me considero un FRIKI porque creo tenemos derecho a ser FRIKIS ó FRAIKS !!!
Este "libro digital" es una LLAMADA al MUNDO MUNDIAL de los FRIKI BIKES para que TOD@S l@s FRIK@S salgan de sus armarios!!!!
 !!!No hay mejor terapia que reírse de uno mismo!!!

Lo que van a leer, o no... a ver en cuantos capítulos se queda esto será un somero repaso de mis fracasos mas estrepitosos que me llevaron a grandes desfallecimientos por errores de cálculo sobretodo e inconsciencia en la juventud.
Lo normal en un globero, nada nuevo bajo el sol pero también quiero que vea la luz mi lado más "oscuro" a parte de mi culo. Lo contaré todo, todo como el día que besé en los morros a aquel cámara de TV... él dijo que le escupí pero realmente lo lamí de arriba a abajo, nada mas llegar a meta ó la crónica de la única carrera que he ganado, el romance con aquel famoso comentarista de una radio del Opus ó cuando subímos con el Carles y el Jaime un puerto de Castellón SIN CULOTTES  por pura solidaridad... todo, todo esto y muchas cosas mas va a salir en este LIBRO. 
 
BIENVENIDOS, a mi LIBRO-VIRTUAL.

MUY PRONTO EMPEZARÉ CON ALGÚN CAPÍTULO...
(Esperen sentados, por eso. Son tantos los recuerdos que tengo que obturan la bandeja de salida, eso y una pereza ENORME!!!!)

Marcha Tres Nacions 1991

La primera salida con el Club

Mi primera bici comunitaria

Del alforjismo al globerismo

martes, 22 de noviembre de 2016

Capitulo 1: ¿Caréncias ó pasión?

Foto en Lorca (Murcia) verano de 1971 con 5 años

La caréncias infantiles pueden alimentar las frustraciones del adolescente y si además puedes dar un poco de pena... es el típico recurso chusquero del escritor principiante que ayudará a empatizar,  con ustedes, lectores ávidos de historias mas ó menos frikis.

Mis primeros recuerdos en bicicleta fueron veranos en el pueblo de mis padres, Lorca (Murcia) intentando subirme en la bici del abuelo Alfonso (foto) ó en las de las primas Anita y Encarnita, para poco a poco ir ganando equilibrio a base de buenos desollones en las piernas, codos y brazos por las cementadas paredes de los establos de los animales de granja. Para poco a poco subir el nivel de dificultad y caer directamente en el bancal de riego a ambos lados de los caminos de tierra, (gravel).
Nos iniciamos pues en caminos de gravilla de Murcia pues en el piso de escasos 50 metros cuadrados de Hospitalet de Llobregat, no había espacio -ni dinero- para comprar y tener tres bicicletas.

Recuerdo que nuestros primeros contactos con una bicicleta fueron muy parecidos a los de la serie televisiva de Verano Azul pero con mas moscas y un olor a cerdo característicamente intenso dentro de la vida campesina, pero ajetreada, de la huerta murciana.
Pobres chavales, dirían, chicos de ciudad con aspecto enfermizo sin bicis que se vuelven locos cuando vienen aquí. Así que de momento fuimos aprendiendo a montar y desmontar en bicicleta en las vacaciones de verano en el pueblo y el resto del año nada. Tirábamos mas del "aro y la rueda", los "cojinetes" o tirarnos con una tapa de taza del water por una trialera de tierra cercana a casa en la "bóbila".

Recuerdo algunos episodios dantescos de aquellos primeros contactos con la bicicleta.
Una de las muchas veces que me caí al bancal, qué cierto es aquello de que si miras a un punto concreto la bici te lleva a allí...  en este caso, a los zarzales!!!
Me caí de espaldas en unas zarzas y lo que costó salir de allí y luego sacar la bicicleta!!!
Ó el día que mi primo Candidín me dejó su bicicleta de carreras y no se me ocurre otra cosa que bajar las escaleras de la iglesia montado y le partí el manillar... la cara que puso!!!
Le había roto su bici de carreras. Pobre chaval. Solo años después comprendí la tragedía de que te rompan tu amada bicicleta ligera y hermosa de carreras.

Otro día mi hermano Pedro Antonio acabó tirado en medio de un campo que lo estaban regando, le iba mucho el ciclocross, salió muy mojado y un poco avergonzado porque como era muy pequeñín, casi le cubría el agua.

Otras incursiones con las bicis en verano fueron en el Camping Albatros de Castelldefels con mis tios de Francia: Micaela y Manolo con nuestros primos Michel y Maria Elena que tenían una bici de aquellas de paseo como de Verano Azul y me hinchaba a dar vueltas al camping e incluso a hacer carreras con otros niños del camping hasta que un día la cubierta rebentó de tanto esterrato entre pinos y caminos de grava. Menuda tralla le dí... Ahí descubrí que podía correr rápido y medirme a bicis mas grandes.

Y otra experiencia muy fugaz con los primos, los "juaquinitos" en su terreno a faldas del Montseny, nos prestaron sus bicis de carreras impolutas a mi hermano mayor Alfonso y a mí, mientras ellos iban con las "montesas" para dar una pequeña excursión por un camino de tierra ascendete y pude comprobar al bajar el pequeño puerto lo que es meter la bici de delante en un socabón de tierra y acabar en el suelo.
Se aprende de las ostias, como de los fallos en el billar, nunca aprenderás nada si siempre tienes suerte pero sin duda estas pequeñas experiencias de niños y una percepción muy aumentada de la realidad, marcan mucho el devenir del adolescente y del adulto, si siempre eres fiel al niño que llevas dentro para remediar de mayor las carencias del pasado.